Hijos Míos, los demonios odian a Mis instrumentos cuando éstos se mantienen fieles a lo que reciben sin manipular los mensajes y sin vanagloriarse de ellos. Yo, Jesús, os hablo. Los demonios saben que un mensaje recibido tal y como el Cielo lo dicta es un alimento muy bueno para el alma, pues le ayuda a vivir mejor los misterios de su fe, y la hacen reflexionar en muchos cosas que el Cielo dice y que suscita su atención. Yo, Jesús Vuestro Salvador, os hablo.
Los demonios saben que Mis verdaderos instrumentos Me serán muy fieles a lo que reciban y saben que ese alimento sin manipular, ayudará a las almas para su peregrinar en esta vida. Los mensajes deben ser recibidos en silencio y en espíritu de oración, pero también deben ser leídos y meditados en silencio y en oración, para que Mi Santo Espíritu que iluminó a quien recibió el mensaje, ilumine también a quien lo lea, porque en realidad los mensajes se dan para quienes lo leen y para que os apliquéis las enseñazas que se os dan a través de ellos. Yo, Jesús, os hablo.
Los demonios desearían dar también mensajes para confundir a las almas y llevarlas al desaliento y hasta a la desesperación. Ellos también tienen sus instrumentos que son instrumentos del mal, y que sirven para confundir y crear el caos (en las almas). Por eso, los mensajes deben ser recibidos en oración, invocando a Mi Santo Espíritu, para que los espíritus inmundos se alejen del instrumento que se dispone a recibir las comunicaciones del Cielo. Yo, Jesús, os hablo.
Existen bastantes instrumentos y muchos son verdaderos, pero también dentro de los instrumentos verdaderos existen errores que el Cielo no ha dicho, por eso, el mensaje debe ser leído en espíritu de oración, invocando a Mi Santo Espíritu y viendo que el Maligno o el propio criterio del instrumento no se haya introducido. Yo, Jesús, os hablo.
Un instrumento fiel a Mis directrices es para los demonios un ser al que odian y al que quisieran ver sumido en la desgracia y la confusión total. Pero Yo, Jesús, el Buen Pastor de las almas, protejo a Mis verdaderos instrumentos y protejo asimismo a quienes propagan y creen en Mis mensajes, porque también para propagarlos hace falta tener Mi Santo Espíritu. Yo, Jesús, os hablo. Mi paz y la de la Santísima Trinidad estén con todos vosotros.

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