Hijos Míos, Soy el Cristo quien os habla, Jesús de Nazaret y lo hago movido por el gran amor que os tengo. Hijos Míos, con cuanto amor di Mi Preciosísima Sangre para redimiros, para rescataros de las garras de Satanás y abriros las puertas del Cielo. Yo, os amé a todos desde la Cruz, ¡a todos! No dije que solo aprovechase Mi Sangre a los que Me amaran. Allí también estaban Mis enemigos, los que Me ultrajarían, los que Me blasfemarían, los que Me odiarían y Yo intercedía a Mi Padre Celestial por ellos y por todos vosotros.Veía vuestras caídas, vuestros pecados, vuestras debilidades y cuanto más miserables os veía, más deseaba daros Mi Preciosísima Sangre. Mi Santa Madre que estaba al pie de la Cruz contemplando todos Mis sufrimientos y compartiéndolos Conmigo, también sabía lo que Mi Corazón sentía y pensaba. Ella sabía que Yo moría también por los enemigos de Mi doctrina, por los que no Me aceptarían como Mesías, por los incrédulos, por los que se desentenderían de Mí, Ella sabía que Mi Pasión, Mi tortura infinita no hacía excepciones, ni eximía a nadie de Mi dolorosa y cruentísima muerte. Y cuando oyó Mis palabras amantísimas: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen, Ella tuvo que hacerse violencia para no sucumbir, por la gran lección de amor que Yo daba a la Humanidad entera. Yo, Jesús el Cristo, os hablo.
Hijos Míos, llega la Semana Santa, Semana de Pasión, de dolor. Os pido que os detengáis un poco a contemplar estos misterios y que invoquéis a Mi Santo Espíritu para que os ayude a comprender su alcance. No celebréis estos días como cualquier otra festividad. Acompañadme en el Gólgota, acompañad a Vuestra Madre y consoladla, que Ella os tenga también (a vosotros) como tuvo a Juan.
Hijos, no sabéis lo importante que es y lo que aplaca a Mi Padre Eterno la contemplación de estos misterios. Haced grupos en vuestras casas o en los apostolados donde meditéis estos misterios, porque Mi Padre quiere que los valoréis, que admitáis la grandeza del amor infinito que Me llevó a redimiros. No menospreciéis, ni paganicéis estas santas fiestas de Semana Santa, porque el bien que en esos días hagáis aunque parezca que solo os aprovechará a vosotros, aprovechará al Cuerpo Místico de Mi Iglesia y a su Cabeza el Santo Padre. Yo, Jesús, el Salvador, el Mesías anunciado, os hablo y os instruyo
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