Miradme, hijos Mios, miradme Crucificado

21 octubre, 2010

Quien reza ante un Cristo, ante un crucifijo, atrae para su alma gracias muy grandes

Las almas hija de Dios, son la locura del Salvador, porque el ama a las almas con un amor infinito. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Cada alma estuvo presente en la mente del Salvador en su crucifixión, y cada dolor que sentía, lo ofrecía al Padre Eterno por cada alma en particular y por todas en general. Allí en sus pensamientos estaban los agnósticos, los impíos, los criminales, los violadores. Mientras moría poco a poco en su cruenta crucifixión, El amaba a cada alma en particular y a todas en general. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Una mirada de amor que hagáis al Crucificado El lo agradecerá inmensamente por el consuelo que es en sus atroces tormentos. Una mirada de amor que hagáis al Cristo en la Cruz, le estáis dando un bálsamo inigualable al que por amor sufrió tanto. Amor al Padre Eterno y a las criaturas, que ingratas y desenfrenadas, caminan por terrenos pedregosos hacia la condenación eterna, porque no han querido ni quieren saber nada del Amor de los Amores que amó hasta la tortura, hasta el martirio cruentísimo al dejarse martirizar por cada alma y por todas en general. Allí estaban presentes los asesinos, los delincuentes, los usureros, las prostitutas, porque hijos de Dios, El no murió solo por quienes lo amarían de por vida, El murió por todos y el más criminal estaba presente en sus pensamientos y por El sufría y ofrecía su cruentísima y atroz muerte. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Quien reza ante un Cristo, ante un crucifijo, atrae para su alma gracias muy grandes, porque quien reconoce al que lo redimió esta dando un testimonio de fe y de amor inigualables. Hijos de Dios, consolad a Vuestro Redentor en su Pasión y ofrecedle ante la Cruz santísima, actos de amor y de fe, porque El es quien os redimió voluntariamente y os rescató de la perdición eterna. Yo, Espíritu de Dios, os hablo. La paz de la Santísima Trinidad esté siempre con vosotros.

1 comentario:

  1. Hermoso...
    El Señor en la Cruz es nuestra fuerza... la mano que nos salva de la muerte eterna...

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